Poco
a poco fue despertando de su ensoñación. Sentía los parpados
pesados, la cabeza ida como si le hubieran dado un fuerte golpe en la
cabeza; un golpe que no recordaba haber recibido. Lentamente fue
tratando de abrir los ojos, tenía los parpados pesados así que le
costó al menos unos segundos hacerlo. Cuando lo hizo su confusión
fue mayor: ¿dónde estaba?; ¿qué había pasado? ¿Cómo diablos
había llegado allí? No tenía respuesta a ninguna de esas
preguntas...Su mente era una maraña de confusión que no sabía de
que manera iba a poder desmadejar. Tal vez por eso sintió su corazón
palpitar más rápido, algo que aumento cuando logró tener los ojos
completamente abiertos. Confuso e intrigado miró a su alrededor, no
sabia dónde estaba. ¿Era un sótano? No, no lo era. Parecía un
lugar mucho más grande, mucho más amplio...Miró a su alrededor y
su cara dibujo un gesto de espanto al ver no solo que se encontraba
atado, sino que estaba recluido como en una especie de jaula grande.
Por más que lo pensaba no sabía de qué manera podía haber llegado
allí. Entonces trató de echar la memoria hacia atrás; ¿qué era
lo último que recordaba? ¡Ah sí claro! La primera imagen que le
vino a la mente era la suya propia en la habitación de ese hotel en
ese recóndito lugar del mundo que separaba lo que algunos llamaban
El Primer Mundo, del resto del mundo.
Estaba sentado frente a una mesa trabajando en el articulo que estaba escribiendo en ese momento para el periódico en el cual trabajaba. Recordó que mientras trabajaba se encontraba comiendo unos macarrones acompañados de una botella de agua, al tiempo que su mente intentaba buscar las palabras exactas para expresar la situación que él mismo llevaba semanas viendo en primera persona, para que luego no se pudieran tergiversar. Eso era muy importante, no pretendía crear un conflicto diplomático...Uno más. Pero por más que trató, pudo llegar a saber qué había sucedido después. ¿Será que le habían puesto algo en la comida o en el agua? Imposible saberlo. El caso es que cuando se vio atado de pies y manos, por supuesto lo primero que hizo fue intentar liberarse...Pero era imposible, estaba atado con cadenas y eran demasiado fuertes. Así que no le quedó otro remedio que esperar...Pero, ¿esperar qué, a quién? Entonces fue paseando su mirado por toda la inmensidad de ese lugar frío, amplio...Iluso, creyó que si gritaba pidiendo ayuda alguien lo escucharía. Lógicamente todo fue en vano, lo único que consiguió fue que el lugar le devolviera la voz de su propio eco. No sabía de que manera, pero algo tenía que hacer que salir de ese lugar frío y solitario...Entonces de repente vislumbró a su derecha una pared por la que entraba un claro de luz por una pequeña ventana en lo más alto de una pared. En ese momento el cristal estaba empañado por la lluvia de la noche anterior, pero un rayo de esperanza de abrió frente a sus ojos...Uno muy leve, pero certero. Si podía desatarse, saldría de allí... Y entonces quizás podría ampliar su artículo para que fuese noticia de primera plana.
Estaba sentado frente a una mesa trabajando en el articulo que estaba escribiendo en ese momento para el periódico en el cual trabajaba. Recordó que mientras trabajaba se encontraba comiendo unos macarrones acompañados de una botella de agua, al tiempo que su mente intentaba buscar las palabras exactas para expresar la situación que él mismo llevaba semanas viendo en primera persona, para que luego no se pudieran tergiversar. Eso era muy importante, no pretendía crear un conflicto diplomático...Uno más. Pero por más que trató, pudo llegar a saber qué había sucedido después. ¿Será que le habían puesto algo en la comida o en el agua? Imposible saberlo. El caso es que cuando se vio atado de pies y manos, por supuesto lo primero que hizo fue intentar liberarse...Pero era imposible, estaba atado con cadenas y eran demasiado fuertes. Así que no le quedó otro remedio que esperar...Pero, ¿esperar qué, a quién? Entonces fue paseando su mirado por toda la inmensidad de ese lugar frío, amplio...Iluso, creyó que si gritaba pidiendo ayuda alguien lo escucharía. Lógicamente todo fue en vano, lo único que consiguió fue que el lugar le devolviera la voz de su propio eco. No sabía de que manera, pero algo tenía que hacer que salir de ese lugar frío y solitario...Entonces de repente vislumbró a su derecha una pared por la que entraba un claro de luz por una pequeña ventana en lo más alto de una pared. En ese momento el cristal estaba empañado por la lluvia de la noche anterior, pero un rayo de esperanza de abrió frente a sus ojos...Uno muy leve, pero certero. Si podía desatarse, saldría de allí... Y entonces quizás podría ampliar su artículo para que fuese noticia de primera plana.
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