jueves, 28 de diciembre de 2006

Extremo

Aquella calurosa y agobiante noche de principios de Septiembre, cuando el calor y el verano parecían desear permanecer impasibles, aquel tramo del barrio estaba más atestado que nunca, pero no debido a que gracias a la buena temperatura la gente hubiera deseado permanecer por allí por más tiempo entregándose al placer de unos tapas, o unas cervezas, no. El motivo que congregaba ahí a tanta gente era bien diferente, a pesar de que en un primer momento los transeúntes que estaban ajenos a lo ocurrido no lo entendía, solo comprendieron que algo extremadamente grave debía haber ocurrido cuando vieron sendos coches de los Mossos d’ Esquadra parados frente a un local, y por supuesto muchos de ellos llevados por la curiosidad de saber se fueron apelotonando entre todas aquellas personas entre preguntas insistentes para poder saciar su curiosidad “¿qué es lo que a pasado?”, “han matado a un hombre”, respondían algunos dispuestos a dar la poca información de la que disponían.
Y en efecto cuando algunos tuvieron la oportunidad de acercarse más al exacto lugar de los hechos entre golpes y empujones al resto de personas, pudieron observar que efectivamente a escasos metros de ellos había un hombre tendido en el suelo con la cara completamente convertida en una mascara de sangre y el cráneo abierto por la mitad como si fuera un melón a punto de ser degustado. Solo que en éste caso el interior del melón estaba igualmente envuelto en sangre, y era todo una masa de; vísceras y materia gris, regado todo por el pavimento de la calle.
Naturalmente todos comentaban el cruel crimen de aquel modesto empresario, que si bien no era excesivamente popular por la zona, sí lo suficiente como para que al menos algunas contadas personas supieran de quien se trataba. Y nadie se explicaba quien había sido capaz de hacerle algo semejante a una persona tan buena, tan afable con todo el mundo y sobre todo tan responsable y trabajadora.
Sin embargo ninguno de ellos podría ser capaz de encontrar respuesta a sus inquietudes, dado que obviamente no iban a ser contestadas por nadie. Con lo cual simplemente lo único que pudieron hacer al cabo de apenas unos momento fui unirse al resto de asistentes allí para vitorear y vociferar igual de indignados a la persona que en ese instante salía del establecimiento en el cual habían sucedido todos los hechos: un tipo de unos cuarenta y pocos años, de cabello negro, al menos un metro ochenta y cinco de estatura y complexión delgada.
Al escuchar los gritos y los insultos de “¡¡ASESINO!!”, “¡¡CRIMINAL!!”. El aludido a pesar de permanecer aún esposado, con las manos tras su espalda y siendo escoltado por una pareja de Mossos, tuvo al menos por un breve instante digamos que valor y el coraje suficiente para dirigirles a todas aquellas personas una mirada inquisitiva e incluso se podía decir de reproche porque de acuerdo lo que acaba de hacer era horrible, acababa de cometer un crimen asqueroso. Pero a pesar de eso él en ningún momento se sintió mal o culpable por ello, sino todo lo contrario, lo poseía un sentimiento de tranquilidad, de sosiego, estando convencido de que acababa de cometer realmente un acto de justicia.
Pero claro eso ninguna de aquellas personas lo comprendía, era muchísimo más facil insultarle y pedir para él el mayor de los castigos, antes que pararse a meditar y pensar en si existía algún motivo por el hubiera reaccionado así. Y lógicamente que la había, además una muy poderosa, muy fuerte, que podía contra cualquier otro sentimiento.

Todo había comenzado hacia apenas unas cuantas horas cuando después de una dura jornada de trabajo en el concesionario de coches del cual era copropietario junto a uno de sus mejores amigos de la época del colegio, desde hacia quince años, situado realmente a escasos metros de su casa, pues se encontró entre sorprendido y extrañado al entrar en la vivienda que a simple vista ni su bella esposa, ni su dulce hija se encontraban por ahí a la vista. Esto realmente le extraño, porque ellas no solían salir ya a esas horas.
Pero bueno antes de alarmarse o de preguntarse nada a cerca de su paradero, tomó la determinación de recorrer poco a poco la casa para ver si terminaba encontrándolas. Y para su gran tranquilidad finalmente al cabo de un momento más justo cuando estaba en la mitad del amplio pasillo de su vivienda entre su habitación de matrimonio y la de su hija, el tipo fue capaz de comenzar a escuchar una especie de susurros, como si alguien estuviera hablando en voz baja, aunque no solamente oyó eso si no que también para su completa incredulidad fue capaz de percibir digamos que nos quejidos, unos lamentos y todo esto provenía precisamente del cuarto de su adorable hija. Con lo que entonces movido por una gran curiosidad y un fuerte sentimiento de desasosiego, éste adelantó su mano hacia el pomo de la puerta para comenzar a girarla hasta lograr abrirla completamente. Por lo que mientras permaneció durante un breve espacio de tiempo en el umbral de la habitación de su hija, éste pudo observar como en efecto ahí se encontraban: Laura, su mujer y Laia, la hija de ambos.
Laura, era una atractiva mujer joven de unos treinta y siete años, de estatura media, aunque más bien alta, cabello castaño con algunas mechas rubias, de complexión delgada. De hecho era considerada una mujer muy atractiva no solamente por su propio esposo, sino ambos sabían que también por la mayoría de sus vecinos, a pesar de que eso a él no le importaba sino todo lo contrario se vanagloriaba de tener a su lado a alguien que era capaz de despertar tanta admiración, incluso algo de deseo, ¿por qué no? Con lo cual, tras contemplar como digo a su esposa desde el umbral de la puerta, el tipo se fijo entonces en Laia, su hija, que se encontraba entonces entre los brazos de su madre como recogida en un profundo abrazo.
Laia se puede decir que era algo así como la hija modelo: buena hija, mejor estudiante... Su promedio era de sobresalientes, en resumen algunos la definirían como la típica niña pija proveniente de una familia de clase media alta. Y seguramente tendrían razón, a fin de cuentas ella tenia la suerte de poder ir a estudiar a uno de los colegios más caros de Barcelona. Aunque además la adolescente tenia algo más y es que era un autentico ángel, una preciosidad de estatura alta para sus quince años, de pelo largo a la altura de los hombros de color negro, ojos marrones, y complexión delgada, pero con sus formas perfectamente delineadas por supuesto. Era digamos que la chica perseguida por todos, pese a que no por ello eso la convirtió en una chica creída y presumida.
Éste entonces al contemplar la escena que veían sus ojos en ese preciso instante, obviamente se extraño bastante. Le parecía significativo, por decirlo de algún modo, que Laia se encontrara en ese instante protegida por el regazo de su madre en un profundo abrazo. Y lógicamente inmediatamente se pregunto cual sería el motivo para semejante muestra de amor, porque es que por otro lado éste pudo percibir de seguida los sollozos de su pequeña tratándose de amortiguar entre los brazos de Laura. De manera que al encontrarlas así, el naturalmente inmediatamente deseó saber que era lo que ocurría ahí, cual era el motivo por el que su hija estaba en ese estado al parecer tan desesperado. Aunque sus dudas se acrecentaros cuando pudo percibir en Laura evidentes signos de llanto también, a juzgar por la rojez de sus ojos. Con lo que ésta ultima pista fue la que provocó ya sí definitivamente su mas profunda intriga, sus ansias de saber que era lo que ahí estaba sucediendo.
En un principio madre e hija quisieron intentar disimular su estado, eran conscientes de que si le decían la verdad podría ocurrir cualquier cosa. Por ello ambas trataron de ocultarle la verdad como buenamente pudieron, no solo por temor a su reacción, sino por el miedo propio que sentían por lo acaecido. No obstante y para su desdicha, la astucia de él pudo mas que todos sus intentos vagos por ocultarle la verdadera razón de su comportamiento tan intrigante. De forma que comenzó a interrogar a ambas mujeres de formar sucesivamente insistente sobre que era lo que había pasado, porque lógicamente por el estado de las dos se podía deducir que de algo muy importante se trataba.
De manera que tras mucho insistir, Laura le dirigió a su hija una mirada cómplice al tiempo que le pedía.
- Díselo, díselo de una vez hija.
-¿El que?, ¿qué es lo que me tienes que decir, Laia?- preguntó intrigado su padre.
Por un breve instante la chica le dirigió a su madre una mirada lastimosa, temerosa...
- Pero mamá... Recuerda lo que me acabas de prometer. Me dijiste que seria un secreto entre nosotras dos, que papá no se enteraría. Si lo hace...
-¿Qué ocurre chicas?, ya me estoy preocupando eh. ¿Qué es eso de lo que no he de enterarme, Laia?
- Papá...
Con lo que de repente como si una fuerza la hubiera invadido, Laia tomó fuerzas no sabia ni de donde, para comenzar a relatarle a su padre la verdadera razón de su angustia entre lagrimas de desesperación.
Y lo que ésta le relato a su padre fue algo absolutamente monstruoso, asqueroso, atroz... A partir de ese instante éste tuvo que prepararse bien para escuchar de boca de su propia hija el triste relato de lo que acababa de vivir aquella misma tarde a la salida del colegio cuando hubo pasado un momento por el concesionario que su padre regentaba junto a su gran amigo, Xavier.
Laia entre lagrimas de miedo le explicó a su padre, como su mejor amigo la había recibido al no encontrarlo a él que se encontraba en la otra punta de la ciudad haciendo unas importantes gestione. Durante algún rato inicialmente el hombre se había comportado normalmente con ella, igual de cariñoso, bromista y afable que siempre, para Laia el mejor amigo de su padre era algo así como su tío postizo. Nada le hizo presagiar a Laia los terribles acontecimientos que estaba a punto de vivir en carne propia. Y es que de un momento a otro, Xavier se fue acercando cada vez más a ella con la excusa de tenerla mas cerca para entablar una conversación digamos mucho más próxima. Algo que a Laia ni le extraño, ni muchísimo menos le molesto obviamente, a fin de cuenta se trataba de alguien como decimos de su mas entera confianza. Aunque entonces de pronto algo en ésta hizo que empezara a inquietarse, y es que de buenas a primeras el amigo de su padre se mostró dispuesto a iniciar un acercamiento mucho más próximo a la menor, tal es así que de buenas a primeras y con la excusa de ser solamente un inocente gesto cariñoso que un tío postizo le profería a su sobrina, el hombre alargó su mano hacia el carnoso y medio desnudo muslo de la adolescente cubierto nada más que por la corta minifalda del uniforme escolar que en esos instante llevaba puesto y que consistía a parte de en una corta minifalda por encima de las rodillas, en una blusa de seda de color blanca con el escudo de la institución escolar al lado izquierdo, que ésta en ese preciso instante llevaba desabotonado en dos o tres botones escasos, comenzando entonces a acariciarle excesivamente dicha parte de su cuerpo mostrándose dispuesto a ascender cada vez más hacia arriba tratando de llegar a su sexo.
Evidentemente desde el momento en el que Laia se dio cuenta de que aquello no era normal, pronto trato de luchar contra su agresor, queriéndolo empujar, pegándole leves puñetazos en el pecho. Pero esa actitud en lugar de molestarlo, hizo que Xavier se excitara cada vez más hasta el punto de perdiendo los nervios por el comportamiento de Laia proferirle un fuerte tortazo en la mejilla con la mano que a esas horas aun se encontraba marcada en su angelical rostro.
Tal y como cabía esperar el rostro de su padre a medida que iba escuchando su relato fue de absoluta indignación. Aunque de todas manera ya que había comenzado, ella se decidió a contarle absolutamente toda la historia de principio a fin y así fue como continuo contándole el modo en el que su amigo cada vez se iba poniendo mas violento con ella, ya que su actitud para con el lejos de molestarle le daba fuerzas, lo excitaba por completo. Laia le contó a su padre como pese a tratar de zafarse de su agresor, desafortunadamente no fue capaz de hacerlo, echo que provoco que éste acabara saliéndose con la suya y antes de que ella pudiera reaccionar una vez más acabó por abalanzarse sobre su frágil cuerpo y rasgarle sus ropas para acabar forzándola a mantener el acto sexual.
Evidentemente después de todo lo relatado por su hija, el tipo se lleno de ira, de indignación... En tan solo unos minutos sintió que un cúmulo de sentimientos negativos lo invadían, por lo que antes de que las mujeres pudieran reaccionar, él hizo algo que ninguna de las dos se espero.
Y de esa forma fue como él salió corriendo de la vivienda como una exhalación.
Ya en la calle mientras parecía que todo se nublaba a su alrededor, lo que único que el hombre parecía tener claro era que no podía dejar las cosas así. Lo que su pequeña hija había sufrido debía ser reparado y él estaba dispuesto a lograr que su amigo reparara la falta que cometiera hacia apenas unas horas.
Cuando se presentó en el lugar el agresor lo saludó como siempre, notando que el otro estaba como raro, pero sin embargo no percibió nada extraño hasta que su socio y amigo comenzó a increparle que ya estaba al tanto de lo ocurrido con su hija.
Lógicamente inicialmente el agresor trató por todos los medios de negar su crimen, cosa que provoco que el padre de Laia se enfureciera aun mucho más. Tanto es así que tras una tensa discusión que por momentos iba ascendiendo de todo a tal punto que Xavier ya ni siquiera se molesto en negar lo que había echo, sino que por el contrario comenzó a mofarse y a insultar a la adolescente asegurando ante su progenitor que era poco menos que una zorra calenturienta, el padre de la muchacha acabó por perder los nervios, de pronto todo se nublo nuevamente a su alrededor, era como si su mente comenzara a darle vueltas sin sentido, y un espíritu maligno se adueñara de su ser reclamando justicia. De modo que lo único que pudo hacer, fue echar sus brazos hacia atrás como en un impulso hasta que una de ellas se topó con un objeto duro, redondo que sin ser consciente asió fuertemente para a continuación posarlo con gran dureza sobre el cráneo de su amigo para acto seguido estando como poseído por una súbita fuerza empezar a propinarle fuertes golpes en la cabeza hasta que un gran torrente de sangre brotó de la cabeza del agresor de su hija.
Una vez el cuerpo de Xavier hubo caído inerte al suelo, su agresor sin tal vez ser realmente consciente de lo que había hecho, del crimen que cometiera a pesar de que para él significara un acto de justicia. En realidad no hizo nada por huir del lugar de los hechos, sino que por el contrario se quedó quieto en el lugar hasta que rato después una patrulla de los Mossos d’ Esquadra se presentara en el establecimiento alertado por un vecino que escucho signos de pelea en el interior.
Por supuesto el hombre no opuso ningún tipo de resistencia cuando los agentes llegaron, ya que en realidad ni siquiera pudo ser capaz de articular palabra, era como si con ese acto que cometiera se sintiera simplemente en paz, estando sobre todo absolutamente seguro de que en realidad se había tratado de un acto de justicia sin más.
Por ello no entendió los gritos y los insultos de los allí congregados, ¿qué habrían hecho muchos de ellos en su situación?, ¿acaso hubieran podido permanecer tranquilos?

Prisión

PRISIÓN
Hacia cerca de un año y medio que Samia había salido de Afganistán en busca de un mejor futuro, acompañada tan sólo de los deseos que tenía de poder cumplir sus más anhelados sueños, en definitiva de poder cambiar de vida y poder escapar de aquella prisión. Y es que ella a sus treinta años, aun ilusoriamente creía que sería capaz de escapar de todo aquello para poder cambiar de país, de cultura, de personas. Y por fin después de haber puesto pie en aquel nuevo país, en aquella nueva Tierra Prometida, todas sus ilusiones se vinieron a bajo cuando se dio perfecta cuenta de que todos sus deseos no habían sido más que una simple, efímera y fugaz quimera.
Ya que de seguida después de haber llegado a Barcelona, Samia tuvo que despertar de todas aquellas esperanzas que inocentemente se había creado en su mente. Ella pensó que al llegar aquí podría escapar, huir de aquella prisión, de esos cuatro muros de tela negra como la más oscura y terrible de las noches en la que permanecía impertérritamente condenada, pero lamentablemente para la chica no fue así, sino que todo siguió exactamente igual, como si nada hubiera cambiado, como si continuara en Afganistán. Dado que la intolerancia, el desprecio y el odio eran exactamente iguales que antes, iguales que siempre.
En un principio ésta pensó que con el tiempo podría cambiar, que tal vez algún día podría ser merecedora de una libertad y pudiera llegar el momento en el cual pudiera despojarse por completo de aquellos muros. Sin embargo con el tiempo su desánimo fue exactamente proporcional a los deseos que una vez tuviera de salir de su patria adorada tan sólo por las esperanzas de una vida mejor, de cambios.
Y demostrando toda la entereza de la cual en un principio pudo hacer acopio, se puede decir sin temor a equivocarse que resistió bastante tiempo, lo máximo que podría aguantar alguien en su situación, alguien que estuviera viviendo semejante encierro.
Sin embargo desafortunadamente llegó el tiempo en el que Samia ya no tuvo más fuerzas. Y ese día era hoy, era ahora. La joven que seguramente de haber tenido la suerte de nacer en otras circunstancias, de haber tenido otra cultura habría podido tenerlo todo, desear cualquier cosa, hasta ser una profesional y tener un titulo universitario, ¿por qué no?, se encontraba en ese momento divagando al pie de un acantilado, mirando al horizonte con tristeza y desaliento, preguntándose el motivo por el cual los hombres se podían creer con el derecho de tratar a las mujeres como ellas de aquella manera, condenándolas a permanecer encerradas perpetuamente tras aquellos muros de tela como si fueran las peores criminales. Obviamente Samia tras pensarlo llegó a la conclusión de que aquello no era justo, de que ni ella ni muchas otras mujeres como ella habían hecho nada para que hombres sin oficio ni beneficio se creyeran con el derecho de condenarlas a aquella situación extrema, erigiéndose en jueces y a la par crueles verdugos.
Pero a pesar de ello, a pesar de lo que pudiera pensar, opinar, tristemente tuvo que darse cuenta de que nada de lo que ella pudiera decir o pensar valía absolutamente para nada, porque a una mujer como Samia nadie la escuchaba, sino que todo el mundo hacia oídos sordos a sus palabras, a sus reclamos.
Tal vez entonces por eso fue que ella acabó estando en el borde de aquel acantilado, pensando que allí era el único lugar donde podría encontrar una respuesta. Y para su dicha después de varias horas de permanecer inerte, como una estatua inamovible ahí, pudo encontrarlo. Y aun más pudo encontrar las fuerzas para despojarse de una vez ella misma de aquellos terribles muros, de aquella injusta prisión a la que los hombres la condenaron. Por primera vez en muchísimo tiempo, Samia actuó decididamente, por lo que después de traspasar, de arrojar de un solo golpe aquellos muros, aquella prisión de tela y quedar simplemente de carne, dio un paso y por fin pudo ser totalmente libre comenzando a caminar entre las nubes, junto a los pájaros, saludando al sol, dejándose acariciar por el viento.

Mirada Infantil

Esta mañana he estado con mi madre comprando, a acabado ya el cole y me gustaría quedarme durmiendo en la cama, o bien la tele. Pero NO, ella me a obligado a acompañarla a hacer unos recados al centro y encima si estuviera cerca vale, pero hemos tenido que ir a coger el autobús porque esta en la otra punta de la ciudad, es súper aburrido, y me cansa un montón, hace mucho calor... Pero al final tengo que hacerlo si no quiero que me castigue sin Play, estoy a punto de pasarme la liga italiana.Hemos salido sobre las 12:00, hemos andado un rato hasta la parada del autobús, no mucho por suerte. En el camino nos hemos encontrado con varias vecinas, aunque en especial hay una; la señora Luisa, es una mujer de sesenta y cinco años, su marido no vive con ella, dice mi madre que un día se fue a por tabaco y ya no volvió “Si que esta lejos la fabrica, ¿no?. Pero si aquí abajo hay dos bares y tienen maquina de tabaco, que yo las he visto” Pero bueno tampoco me extraña, porque que rabia todas cuando me ve me pellizcan la cara y me dicen; “Ay que guapo te estas poniendo eh” y yo pienso “Gracias, tú eres MÁS FEA QUE PEGARLE A UN PADRE, Y COMO ME SIGAS PELLIZCANDO TE VOY A DAR UNA PATADA EN LA ESPINILLA QUE TE VAS A ENTERAR”.Es que en mi barrio hay cada fauna...Al fin hemos llegado a la parada del autobús, menos mal pensé que me iba a dar algo y encima con mi madre que corre un montonazo, parece que quiera ir a apagar un fuego. Parece a esperar que venga el autobús, a ver lo que tarda, porque como tarde mucho, y yo aun tengo que terminar de pasarme la Liga Italiana en la Play, que me quedan cinco equipos todavía. Aunque bueno, parece que no somos los únicos que esperamos el autobús, también hay un chico, es un poco mayor, de unos veintiséis o así. Me lo he quedado mirando porque nunca había visto nadie como él, iba sentado en una silla un poco rara, con ruedas, “¡qué morro, yo quiero una de esas!”, el sé a dado cuenta que lo miraba al cabo de un momento pero no me a dicho nada, solo me a sonreído. “¿Cómo será ir sentado todo el día ahí?”, “A lo mejor es que trabaja en algo muy pesado y luego pues claro esta cansado, es normal”. “Jo que suerte, creo que le voy a pedir a mi madre que me compre una igual, es que de aquí al cole hay un montón de camino y por lo menos tengo cinco minutos andando. Y claro mi madre no me puede llevar en el coche, como a José que lo lleva su madre”Mi madre me a dicho que no me quedase mirándolo, que era de mala educación, pero es que es tan guay, tiene que molar ir sentado ahí y ala que te lleven jeje.Yo le voy a preguntar si me la deja un rato, a lo mejor lo hace y entonces puedo descansar un rato.Bueno parece que le a hecho gracia, pero no me la deja dice que no puede porque si no se caería, que no puede ponerse en pie. Eso tiene que ser una trola, TODOS nos podemos poner de pie, ¿por qué el no? Le he dicho que porque me dice eso, y según él tiene una pupa en las piernas y por eso. Alaaaaa otra trola y esta mas gorda todavía, si hombre, pero si yo no le veo nada, que morro el tío encima de que no me la deja va y me echa una mentira.Mi madre esta todo el rato llamándome para que no lo moleste, y hasta me a reñido cuando le he preguntado porque no me podía dejar su silla, ella dice que esas cosas no se le preguntan a las personas, pero es que yo quería saberlo. Por suerte al chico parece que no le a importado, menos mal porque si no me hubiera ganado otra bronca de mi madre, que es mas pesada.Mientras escucho a mi madre por suerte veo que por fin viene el autobús, se para delante de la parada y ve al chico de la silla así que lo pone un poco de lado. ¡Pero que hace así se va a caer toda la gente que hay dentro!, pero dice mi madre que no pasa nada que lo tiene que hacer para que el chico pueda subir, ¿y eso para que? Y que hace el señor del autobús ahora, debajo de una puerta esta saliendo una cosa un poco rara, y el chico se sube a ella, empuja su silla y se mete dentro. ¡Jo que morro. Decidido yo quiero una para mi cumpleaños!Después de que el esta dentro mi madre me dice que pase y cuando ella entra entonces ya nos vamos.

Conversación Veraniega

-Ufff, menudo calor que hace, ¿no?
-Ya ves, es insoportable, eh.
-Ya. Oye cariño.
-¿Qué?
-Ayer... Bueno, quería decirte que sé que ayer no estuve muy correcto, me pase en muchas cosas de las que te dije.
-...Mira, no te va a decir que no me importe, porque te mentiría, ¿vale?. Pero tranquilo, no le demos mas vueltas.
-Si, pero es que esta noche no he podido casi ni dormir pensando en todo eso. Yo sé que no tengo justificación, pero es que no sé que me pasa cada vez que veo que alguien se te acerca, que te sonríe...
-Carlos...
-No, por favor, déjame terminar. Como te digo, no quiero justificarme, pero es lo que siento tampoco te puedo decir otra cosa porque te mentiría y los dos acordamos cuando comenzamos esta relación que nunca nos mentiríamos, nos tuviésemos que decir, lo que nos tuviésemos que decir.
-Es verdad, y eso yo lo agradezco mi vida, en serio.
-Porque eso quería decírtelo. Ayer cuando te vi hablando con ese chico, recordé que había sido tu novio.
-Pero ya no lo es.
-Si lo sé, y sé también que ya no hay NADA entre vosotros, que tu solamente me quieres a mí. Pero... No sé, supongo que son celos, inseguridad... Miedo a perderte.
-Eso no va a pasar ya lo sabes.
-Nadie sabe lo que puede pasar en un futuro...
-Si, pero si nos queremos, eso es mas que suficiente, ¿no?
-Tienes razón.
- Por eso no quiero que vuelvas a sentirte así, por favor. ¿Sabes?, desde que te conocí te has convertido en lo MÁS importante que tengo en esta vida, y no pienso arriesgar eso.
-Yo tampoco, yo tampoco quiero hacerlo. No me gustaría que lo que nosotros tenemos se fuera al traste por mis miedos, por mis inseguridades...-Eso no va a pasar, estoy convencida.
-Gracias por confiar en mi, en mi amor.
-Tu me demuestras día tras día que puedo hacerlo.
-¿Tu crees que algún momento estaremos juntos para siempre?
-No lo creo, lo sé, estoy segura. ¿Tu no?
-POR SUPUESTO. Pienso luchar todos los días para ser mejor persona, para ser mejor ser humano y acabar de ser digno merecedor de ti.
-Ya lo eres, no podría haber encontrado a nadie mejor. Contigo me siento no solamente amada y querida, sino sobre todo protegida, feliz, dichosa, ilusionada..¡Tantas cosas jeje!
-Entonces ya somos dos.
-Bueno pues no hay mas que hablar en ese caso. No vale la pena que nos molestemos en hablar de cosas y de personas que no valen para nada la pena.
-¿Me quieres?
-TE AMO. ¿Y tú a mi jeje?
- Me haces el ser más feliz del Universo.
-¡Loco!
-Jejeje, ¿por qué? Es la realidad. Y si, si puede que este LOCO como tu dices, pero... De eso solo hay una culpable.
-¿A sí, y quien es?
-Tu, tú eres la dueña de mi vida, de mi corazón, de mi alma... De todo mi ser...

Mi primer mensaje

Bueno pues aquí empiezo a crear éste blog con la intención de poder publicar todos mis relatos, mis fotos...Para que mucha gente lo visiteis.